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Las lecturas del domingo 8 de noviembre invitan a preparar el encuentro con Cristo

Temas Archidiócesis de Sevilla

La Archidiócesis difunde los textos litúricos del XXXII Domingo del Tiempo Ordinario, que ponen el foco en la sabiduría y la vigilancia.

Redacción de YaSevilla ·

Un libro abierto con el título La Buena Noticia según Mateo y un crucifijo de madera sobre una superficie de tablas.
Foto: Archidiócesis de Sevilla
La parábola de las diez vírgenes centra las lecturas del XXXII Domingo del Tiempo Ordinario, que se celebra el domingo 8 de noviembre. El evangelio de san Mateo narra cómo cinco vírgenes prudentes se proveen de aceite para sus lámparas y cinco necias no lo hacen, de modo que solo las primeras entran al banquete de bodas cuando llega el esposo. La conclusión es una llamada a velar: «velad, porque no sabéis el día ni la hora». El comentario bíblico de Miguel Ángel Garzón, difundido por la Archidiócesis de Sevilla, explica que, al acercarse el final del año litúrgico, las lecturas ponen la mirada en la sabiduría y en quien vive conforme a ella. El poema del libro de la Sabiduría elogia a quienes la desean y la buscan, porque ella misma les sale al encuentro. El salmo, por su parte, presenta a Dios como aquel de quien tiene sed el alma humana. Garzón señala que las cinco necias viven despreocupadas y solo cuando se anuncia la vuelta del esposo se dan cuenta de su carencia, pero ya no hay tiempo para buscar aceite ni para recibirlo de las prudentes. La puerta cerrada indica ese límite que ya no se puede traspasar. La invitación de Jesús es preparar las lámparas con el aceite de la fe, la esperanza y el amor para recibir a Cristo cuando llegue en el día final. La segunda lectura, de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses, consuela a los creyentes sobre la realidad final: Dios resucitará por medio de Jesús a los que han muerto y estaremos siempre con él. Según el comentario, esta es la esperanza firme que anima y llena de gozo y fortaleza. El texto concluye con tres preguntas para la reflexión personal: si se vive guiado por la sabiduría o por comportamientos necios, de qué manera se procura el aceite para preparar el encuentro con el Señor y cómo se afronta la realidad de la muerte, con esperanza o con aflicción.

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