Researchers from the Biointeractomics group identify how certain chemical modifications change the structure and localization of the NPM1 protein, mutated in around 30% of acute myeloid leukemia cases.
Un equipo de la
Universidad de Sevilla adscrito al Instituto de Investigaciones Químicas ha identificado un mecanismo molecular que ayuda a explicar cómo la proteína NPM1 cambia su comportamiento dentro de la célula. El hallazgo se refiere a la leucemia mieloide aguda (LMA), un cáncer de la sangre especialmente agresivo.
Qué han encontrado
Según informa la Universidad de Sevilla, determinadas modificaciones químicas, conocidas como fosforilaciones, actúan como un interruptor: alteran la estructura de la proteína y favorecen su desplazamiento entre distintos compartimentos celulares. Estas modificaciones afectan a las cargas eléctricas de NPM1, que pierde parte de su estructura ordenada, adopta un estado más flexible y cambia la forma en que interacciona con otras moléculas. Esto puede facilitar que abandone el nucleolo, la región del núcleo celular donde normalmente se concentra.
En condiciones normales, NPM1 participa en funciones esenciales para la célula, como la producción de ribosomas y el mantenimiento de la organización del núcleo. Cuando la célula sufre estrés o daños en el ADN, la proteína puede redistribuirse y contribuir a la respuesta frente a esas alteraciones.
Por qué importa
El trabajo resulta relevante porque NPM1 es uno de los genes que se mutan con mayor frecuencia en la LMA, donde está alterado en alrededor del 30% de los casos. Estas mutaciones pueden cambiar la localización de la proteína y las interacciones que establece dentro de la célula, lo que contribuye al proceso de transformación leucémica.
La LMA tiene una elevada mortalidad, sobre todo entre las personas de mayor edad. La supervivencia a cinco años ronda el 30% en el conjunto de los pacientes y desciende por debajo del 10% entre los mayores de 60 años.
Qué abre el hallazgo
Comprender cómo las modificaciones químicas controlan la estructura y el comportamiento de NPM1 aporta una nueva pieza al conocimiento de la enfermedad y abre vías para estudiar su papel en la LMA y explorar, a más largo plazo, posibles estrategias dirigidas a los mecanismos que regulan su comportamiento dentro de la célula.
La catedrática Irene Díaz Moreno, que lidera el grupo Biointeractómica, explica que «las modificaciones postraduccionales como los eventos de fosforilación reescriben el paisaje molecular de las proteínas». Según detalla, ese control «proporciona un mecanismo molecular para modular su plasticidad y transitar por el continuo de estados funcionales con el fin de responder a las necesidades de la célula cuando su ADN resulta dañado».
Los resultados se han publicado en la revista internacional Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).